Puedes lograr más en una hora con Dios, que toda una vida sin Él

A ver seamos sinceras: nuestra naturaleza siempre esta tentada a darle un empujonsito a las cosas.


Y no hablamos de proactividad, por supuesto que debemos accionar y ser diligentes, sino a esa inclinación de querer hacer las cosas con nuestras propias fuerzas. ¿Te sientes identificada también?


Si tu respuesta es sí, ya te habrás dado cuenta que no es una táctica muy buena; terminas cansada y muchas veces te atrasas en vez de avanzar.


Creo que la mejor forma de explicar esto es con esta imagen: imagina que estas tratando de meter al agua un bote muy pesado, la fuerza que tienes al principio es titánica, pero cuando ya el bote es sostenido por el agua, este se desliza fácil, con tan solo presionarlo con tu dedo índice . ¿Qué ocurre? La fuerza del agua es tanta, que solo tu presionas y ya.


¡Exacto! El agua en esta historia es Dios. Ahora te pregunto: ¿Quieres seguir haciéndolo sola o dejas que Dios te ayude con sus olas de amor?




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